Una inspección visual permite detectar señales evidentes de desgaste, como grietas, deshilachado en los bordes, dientes deformados o contaminación por aceite. Estas señales suelen anticipar un deterioro avanzado y, si se identifican a tiempo, posibilitan una intervención antes de que ocurra una rotura.
Sin embargo, la revisión visual tiene limitaciones. No siempre es posible observar la fatiga interna del material ni el desgaste progresivo que se produce por el paso del tiempo o el kilometraje acumulado. En muchos casos, la correa puede aparentar estar en buen estado y aun así encontrarse próxima a su vida útil. Es importante, muy importante tener registro exacto del último cambio realizado tanto del kilometraje, como la fecha.